Así es la vida de un líder social: Socorro Aceros

Socorro es una mujer menuda, de piel fuerte y cabello negro. Vive en Tame, Arauca. Desde allí ha ejercido su labor como defensora de los niños y de los desfavorecidos de su comunidad.

Su deseo de trabajar por su comunidad surgió cuando quedó viuda a los 28 años de edad, con 5 hijos. Su papá, que vivía con ella, estaba enfermo y por lo tanto se dedicó a cuidarlo. Así descubrió su pasión por la enfermería en el campo, donde se dedicó a atender a mujeres embarazadas y a cortar ombligos de bebés recién nacidos, porque sus madres no querían ir a los hospitales.

La vida de Socorro es como la de una heroína que antes de consagrarse como tal padece por mucho tiempo la amargura de la guerra y el conflicto en Colombia. Su marido fue asesinado, al igual que su hijo, que fue degollado. Los paramilitares le quemaron el 72% del cuerpo y tuvo que esconderse de las balas del conflicto.

Ni el dolor que ha enfrentado, ni su edad, han sido motivos de peso suficientes para detener su lucha o de seguir trabajando por su comunidad. Su esfuerzo se vio ensalzado con el Reconocimiento a toda una vida en el Premio Nacional a la Defensa de los Derechos Humanos.

“A mí me ha tocado enfrentar muchas cosas pero aquí estoy contándoles la historia”, afirma esta mujer quien además afirma que ella es a quien llaman cuando la gente dice ‘auxilio (señalando al cielo), socorro (señalándose a sí misma)’.

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